Carl Oliver, el legendario tirador conocido como el Rey de las Armas, rompió el récord mundial de la muerte confirmada más lejana y luego desapareció del ojo público. Ocultó su identidad, trabajando en el anonimato mientras el mundo lo daba por retirado, hasta que una conspiración internacional y un enemigo que conoce su pasado lo obligan a volver a empuñar el rifle, enfrentándose no solo a objetivos imposibles, sino también a las consecuencias de la leyenda que él mismo creó.